Caritas Satira-C

No sé qué me divierte más, si mirar las caras por la mañana, si ver esas cabezas dando tumbos al ritmo del metro o los que van cavilando mientras farfullan algo… pero menudo susto cuando ves tu reflejo en la ventana del vagón, ¡¿así voy por la mñn?!

Para caras mañaneras me quedo con la siguiente: el proceso comienza cuando desconecta el iPod (publicidad poca) y deja caer los auriculares sobre los hombros. Seguidamente, enrosca el cable de los mismos, abrazando el aparato. Deja el pesado bolso sobre la mesa y toma asiento.

El primer suspiro de la semana y abre el periódico, esperando compañía o simplemente esperando al profesor. Mientras transcurre la clase, pequeños bostezos cargados de aburrimiento provocan en su cara algún tímido gesto que intenta esconder tras la mano. Pero ese gesto es muy traicionero y termina por manifestarse en unos brillantes ojos que irradian un ferviente deseo de café.

Ya  conozco esa mirada, que espera el “cortado gigante” de la cafetería de la facultad.

febrero de 2009

 

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