Diario de una periodista en paro – 3º parte

Seguramente la segunda parte de esta serie de post resultaría a más de uno bastante triste, para mí es pura rabia. Pero como todo eso pertenece ya al pasado, con esta tercera parte doy comienzo a las aventuras y reflexiones de mis circunstancias de parada.

Hace dos meses que estoy oficialmente en paro. Es probable que a muchos les parezca poco tiempo, a mí me parece un infierno. No soy de esa clase de personas que disfruta con la sobreabundancia de tiempo libre, más bien lo contrario, soy muy activa y siempre estoy enzarzada en algo.

Por supuesto, paso al día varias horas buscando ofertas de trabajo y enviando CV. Esta actividad, evaluada en una progresión temporal, diría que resulta poco gratificante. Y más si a eso le sumo el escalofriante dato que os voy a revelar: he ido a un total de cinco entrevistas de trabajo y sigo aquí, sin nada entre las manos.

Que nadie piense mal y por supuesto yo no me voy a justificar. No es que sea una negada o que cause mala impresión, porque las razones os la voy a explicar a continuación:

1. Hace unos 3 o 4 años cuando te inscribían en una oferta a través de algún portal de empleo, como Infojobs, podías ver que para esa misma oferta había un total de 150 personas inscritas. En las últimas ofertas en las que me he escrito, la cifra total para un perfil similiar ascendía a las 300 e incluso a las 375 personas.

2. Si hace 3 o 4 años para gustar en una entrevista era tan sencillo como ser sincero y contar tus méritos académicos, hoy en día necesitas tener algo muy diferente a los otros 299. O eres bilingüe o tienes una web de éxito o ya no sé cosa más.

Dicho todo esto, voy a proceder a comentaros mi experiencia, para que os sirva como verdadero manual del que tomar nota y para que a otros os sirva para ver la realidad del mercado laboral desde el punto de vista del trabajador.

11 de enero de 2012. Primera entrevista. ETT

Recibí una llamada de conocida empresa ETT en respuesta al envío de mi CV a través de un portal de empleo. El puesto ofertado era el de Administrativa con conocimientos de documentación.

Fui a la entrevista personal a la hora en la que me habían citado. Me pidieron que introdujera mis datos en uno de los ordenadores que tenían en el local de la ETT, con lo que ya me empecé a sentir como si estuviera perdiendo el tiempo, ¿por qué? Porque ellos ya tenían mi CV sólo que era yo quien tenía que volver a introducir mis datos en su base de datos personal, intentado recordar los años en los que he estado trabajando en tal y tal sitio, respondiendo a preguntas sobre expectativa salarial y demás, que no creo que resulten del todo útiles. Después de estar allí como 15 minutos, pasé a un pequeño despacho donde me entrevistó una chica poco mayor que yo.

Todo se desarrolló según los estándares habituales: por dónde vives, qué has estudiado, qué tal lo idiomas, cuál es tu experiencia y cuál en concreto es la experiencia relacionada con el puesto. A partir de aquí te comentan de qué va el trabajo y te diremos algo en un plazo de diez días.

Cuando salí por la puerta del local sabía que no me llamarían con buenas noticias. Tan simple como que necesitaban a una persona para un puesto administrativo y yo tengo un máster. ¿Cómo me lo supuse? La chica que me entrevistó mi insistió al menos en dos ocasiones que el puesto era para un administrativo y que no tenía nada que ver con el nivel que veía en mi curriculum. De manera cortés yo le respondí que el puesto me aportaría una experiencia en un ámbito nuevo, que soy una persona joven y considero que aprendo rápido cualquier nueva tarea y por supuesto, lo aprendo con granas.

Bueno, y por supuesto tan sencillo como que mi experiencia no está ligada al ámbito de la documentación jurídica, por lo que es muy sencillo que para cubrir este puesto hubiera como veinte chicas más que yo, de entre 23 y 30 años, formadas en documentación jurídica y dispuestas a cobrar un mísero sueldo con un horario bastante decente.

Efectivamente, me notificaron por sms que no había sido seleccionada para este puesto pero que no dejara de presentarme a otros.

[To be continued…]

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