La mala de la película

Hoy vengo a deleitaros con otra de mis teorías, aunque hoy se basa más directamente en algo basado en una completa realidad: la teoría de la mala de la película.

Seguramente el público femenino entienda un poco de lo que hablo, pues lo más seguro es que en una historia de dos ya pasada, alguna ha tenido el placer de interpretar este papel. En mi caso, es un papel que por lo visto me sienta bastante bien y que en cierta historia jamás me libraré de él. Claro que este papel es a ojos de personas que no se vieron implicados directamente en la historia, pero que tienen el extraño derecho a opinar (por favor, que nadie se sienta aludido porque no hablo de nadie en concreto).

Mi papel de la mala de la película se materializa en el apodo de “la ex“. Todos somos “el ex” de alguien, “el ex – novio”, “el ex- rollo”, “el ex – amigo”, en fin, una combinación que casa casi con cualquier etiquetado que defina la relación que tenías con una persona. Supongo que en mi caso soy de las primeras, “la ex – novia”, dado que es en referencia a una relación de algo más de dos años.

Cuando ocupas el papel de “la mala de la película” combinado con “la ex” nunca jamás vas a tener la posibilidad de defenderte. Nadie escuchará tu argumento porque no tiene valor para ellos, sólo lo tiene para quien sabe la historia en verdad. Generalmente, quien te convierte en la mala de la película sabe media historia, es decir, conoce o cree conocer lo que pasó por un lado, pero desconoce la verdad sobre tu lado. ¿Por qué? Porque ni si quiera te ha preguntado y mucho menos se ha preocupado por eso.

Para que te den el papel de la mala de la película en una relación finalizada es necesario cumplir un perfil importante: la de la persona que tiene carácter, de entre los dos implicados. Con carácter también me refiero a más mala leche. Por supuesto, también debe parecer que tú tienes la culpa de que la relación finalizara, no importa que no sea cierto, no importa que fuese cosa de dos y no de uno, hay que señalar a alguien.

Otro de los requisitos que debes asumir a posteriori es que todas las culpas de las cosas que marchaban mal recaigan sobre tí, para eso eres la “mandona” de la relación, ¿no? Porque debemos hablar con propiedad, no se dice: tú eras quien llevaba el peso de la relación; se dice: tú mandabas en la relación.

Si las cosas no van bien en una relación, en lugar de buscar apoyos y consejos, lo que se hace es criticar la gestión de la “mala de la película”. Y si se decide poner tierra de por medio “la mala de la película” perdió por completo cualquier cariño, porque la otra persona implicada siempre dará más lástima, que para eso es “el bueno de la película”. (Y si no tienes dos buenas peras sí que no tienes nada que hacer…)

Desde luego no importa el verdadero guión, no importa la incompatibilidad ni las cuestiones personales que siempre serán cosa de dos, lo más emocionante es buscar inexistentes terceras personas por parte de “la mala de la película” para poder encontrar más fácilmente a la persona a la que hay que señalar.

Sin embargo, este papel tiene una gran ventaja: la mala de la película sabe que en esto no hay ni buenos ni malos porque sabe la verdad. Y sabe que cuando los buenos encuentran lo que realmente buscaban, también encontraron el olvido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s